• "Revelación, Teología, vida cristiana"

    Miércoles, 08 de Junio de 2016 22:09
  • Dejémonos reconciliar por Dios

    Viernes, 19 de Mayo de 2017 16:08
  • Conversatorio Acciones para promover la integridad y prevenir la prevención

    Miércoles, 31 de Mayo de 2017 06:30

Consejos viejos

E-mail Imprimir PDF
FRANCISCO_DE_ROUX_WEB
Por Francisco de Roux, S.J.
Artículo publicado en El Tiempo el 28 de abril de 2016
En medio de la discusión pública viene bien escuchar a Baltasar Gracián, observador perspicaz de la gente en el poder español a principios del siglo XVII.

El tema en Colombia son los nombramientos en ministerios, mesas de paz y empresas. En medio de la discusión pública, viene bien escuchar a Baltasar Gracián, jesuita, observador perspicaz de la gente en el poder español a principios del siglo XVII. De su 'Oráculo manual' entresaco estas sugerencias, transcritas en el castellano del autor:

Al escoger gente

“Atención al informarse. Vívese lo más de información: es lo menos lo que vemos: vivimos de fe ajena. La verdad ordinariamente no se ve; extravagantemente se oye; raras veces llega en su elemento puro, y menos cuando viene de lejos; siempre trae mezclados los afectos por donde pasa.

“Hacer buena elección. Nunca la bondad del ministro disminuyó la grandeza del patrón. Toda la gloria de los aciertos, así como el vituperio, recaen después sobre la causa principal. La fama nunca dice: “aquel tuvo buenos o malos ministros”, sino “aquel fue buen o mal artífice”.

“Buscar la inteligencia. Acompañarse de valientes de entendimiento que le saquen de todo ignorante aprieto. Es singular grandeza servirse de sabios, y es nuevo señorío hacer siervos por arte de los que hizo la naturaleza superior.

“No embarazarse con necios. Lo es el quien no los conoce, y más el que, conocidos, no los descarta. Son peligrosos en el trato superficial, y perniciosos para la confidencia. Mal puede ayudar al crédito ajeno quien no le tiene propio”.

Ante contradictores

“Saber usar de los enemigos. Todas las cosas se han de saber tomar, no por el corte que ofendan, sino por la empuñadura que defiendan. Al sabio más le aprovechan sus enemigos que al necio sus amigos. Fabricáronles a muchos su grandeza sus malévolos. Más fiera es la lisonja que el odio, pues remedia este eficazmente las tachas que aquélla disimula”.

En las negociaciones de paz y de otras

“Nunca apresurarse ni apasionarse: hase de caminar por los espacios del tiempo al centro de la ocasión. La detención prudente sazona los aciertos y madura los secretos.

“Lo fácil se ha de emprender como dificultoso y lo dificultoso como fácil. Allí porque la confianza no descuide; aquí porque la desconfianza no desmaye. No es menester más para que no se hagan las cosas que darlas por hechas. Y, al contrario, la diligencia allana la imposibilidad.

“Ser persona de resolución. Menos dañosa es la mala ejecución que la irresolución. No se gastan tanto los materiales cuando corren como si cuando se estacan. Ingenioso suele ser el dificultar, pero más lo es el hallar salida a los inconvenientes.

“Saber negar importa tanto como el saber conceder, y en los que mandan es atención urgente. Aquí entra el modo. Más se estima el no de algunos que el sí de otros, porque un no dorado satisface más que un sí a secas. Queden siempre algunas reliquias de esperanza para que templen lo amargo del negar. El no y el sí son breves de decir, y piden mucho pensar.

“Atención al acabar, poniendo más cuidado en la felicidad de la salida que en el aplauso de la entrada. Desaire frecuente es tener muy favorables los principios y muy trágicos los finales”.

Y para todos y todas

“La estimación se consigue menos cuanto se busca más. Depende del respeto ajeno, y así, no se la puede tomar uno, sino merecerla de los otros, y aguardarla.

“Ir a lo que importa. La brevedad directa gana por cortés lo que pierde por corto. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y aun lo malo, si poco, no tan malo. Lo bien dicho se dice presto.

“La verdad. Tanto es menester para saberla decir como para saberla callar. Piérdese con sola una mentira todo el crédito de la entereza. Es tenido el engaño por falto y el engañador por falso, que es peor. No todas las verdades se pueden decir; unas porque me importan a mí, otras porque al otro.

“La ayuda de Dios. Hanse de procurar los medios humanos como si no hubiese los divinos, y los divinos como si no hubiese humanos: regla de gran maestro, no hay que añadir comento”.