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Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa

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Francisco_Piedrahitafinal
Por Francisco Piedrahíta*

El país está metido en un gran zaperoco. Los temas que van y vienen son: justicia, trampa, constitucionalidad, plebiscito, desconfianza, suspicacia, abusos, violaciones a derechos de toda clase, temores, amenazas, etc., lo que ha generado una gran confusión y desdibujado la esencia de la discusión.  Hay una lucha enfurecida por el SÍ o por el NO, pero muy poca gente conoce bien a qué cosa se le va a dar la aprobación o el rechazo. Estamos como en la Inglaterra reciente, donde mucha gente tomó una decisión creyendo que se trataba de una cosa y cuando se dieron cuenta del error, ya era tarde.


Para que el voto sea plenamente consciente, como corresponde y debe ser, hay que conocer a fondo la materia que se va a votar.


a) No se va a votar la paz porque esta es un derecho que debe ser garantizado por el estado y que todos vamos construyendo día a día, a lo largo del tiempo.


b) Se va a votar para que se acabe una de las fuentes de la peor violencia que ha vivido el país durante las últimas décadas, con un saldo cercano a los ocho millones de víctimas. Esta es la esencia de los muchos documentos que se han producido en la Habana.  En otras palabras, que las Farc dejen las armas.  En forma gráfica y simple, para quitarle a las Farc las dos primeras letras de su logo y puedan continuar existiendo como cualquier otro grupo de ciudadanos persiguiendo sus ideales de sociedad. Lo mismo se hará en el futuro con los otros grupos armados.


c) Hay un hecho irrefutable, las Farc han hecho muchísimo daño al país, pero en estos 60 años no han sido derrotadas militarmente. Por tanto, acabar con esa máquina de guerra inhumana necesariamente pasa por una negociación que, es apenas obvio, debe ser gana-gana. En otras palabras, no es una negociación suma-cero en la que, lo que pierde el uno, lo gana el otro. Todos ganamos, aunque no sea la negociación perfecta que muchos quisieran.


d En consecuencia, no se va a votar si el gobierno es bueno o malo, si es confiable o no lo es, si el país va bien o va mal, si las Farc son esto o aquello, como se ha dicho hasta la saciedad en toda clase de medios. La suspicacia es válida, pero que lo que se sospecha suceda realmente o no dependerá de nosotros y del trabajo que hagamos posteriormente. El trabajo no termina el día de la votación, sino que sigue, sigue y sigue…


Todos tenemos una gran responsabilidad ética: votar. En esta materia no puede existir indiferencia. Todos debemos participar y decidir con nuestro voto. La conciencia de cada uno determinará si su voto es negativo o afirmativo, con la plena conciencia de qué es lo que está decidiendo.


Lo que realmente se busca en estos momentos es acabar de una vez por todas con la gran crisis humanitaria que ha venido padeciendo el país desde hace muchísimos años. Lo que se quiere es que podamos seguir viviendo como seres humanos civilizados. Eso es la paz.  Que los conflictos normales e   inevitables de la vida no se resuelvan mediante la violencia y las armas, sino a través de los sistemas civilizados del diálogo y la convivencia.


Colombia y especialmente esta región necesitan urgentemente una transformación cultural profunda, porque no hay razón para que vivamos en una contradicción tan evidente. En efecto, cómo es posible que ésta región sea tan religiosa, tan católica, tan progresista y tan desarrollada y al mismo tiempo sea tan violenta y tan dada a toda clase de injusticias y de acciones antiéticas (violencia, guerrilla, paramilitarismo, bacrim, contrabando, trata de blancas, narcotráfico etc.) Ayudar a resolver esta contradicción es una de las tareas fundamentales del CENTRO DE FE Y CULTURAS.


Esperemos que los resultados de las urnas estén a la altura de las aspiraciones de cada uno y de lo que necesita el país.


* MIEMBRO DEL CENTRO DE FE Y CULTURAS